Soy un Somo 20 ¿y tú?

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miércoles, 3 de septiembre de 2014

Cargadera de mayor



Un amigo me ha pedido información de cómo tengo montada una cargadera para arriar la vela mayor. Y eso me da una gran oportunidad de volver a escribir en el blog, ya que hasta ahora no he tenido muchos motivos ni ganas de escribir.

Esta primavera y buena parte del verano he estado casi fuera de servicio, por un problemilla de salud. Eso ha hecho que no atacara varios bricos que tenía ganas de llevar a cabo y que no hiciera algunas navegaciones que me apetecían mucho. Es por ello, que no haciendo nada, nada había que escribir. Pero todo tiene su parte buena. He navegado menos, pero he navegado más con la familia, dejando de ser un empedernido navegante solitario y además con la sensación de que han disfrutado de esas breves excursiones a puertos de los alrededores y eso es muy positivo y me causa mucha alegría.

Pero volvamos con la cargadera. Se trata de un cabo que permite arriar desde la bañera la vela mayor, sin necesidad de tocar el trapo. Pero antes de seguir, ruego encarecidamente leer las advertencias del siguiente párrafo.

La cargadera no es una solución universal, para todos los barcos. Y para algunos, puede suponer un impedimento más que una ayuda (al fin y al cabo es un cabo más a cuidar, y valga la redundancia). Por ejemplo, para un amigo en cuyo barco es dejar en banda la driza de la mayor y la vela cae ella sola hasta la botavara prácticamente, la cargadera no aporta nada que necesite. Y cuando han salido estos temas, ha habido personas que comentan que la cargadera es un obstáculo y un cabo que sólo ocasiona líos. No es mi experiencia, pero lo dejo por escrito para que nadie me diga... A mí me sirve, y para mí es suficiente. Y cuento cómo lo tengo por si alguien se encuentra en una situación parecida.

Decidí poner la cargadera porque desde el principio, cuando dejaba en banda la driza de la mayor, la vela parecía que iba a caer por sí misma, pero era sólo una pequeña parte (no llegaba a un cuarto) y al resto había que ayudarla a bajar, lo que navegando en solitario hacía desde la bañera tirando de la baluma, con el resultado de un par de rasgones (porque la mayor ya pide cambio...). Desde que puse la cargadera, no he tenido que volver a tocar la mayor, y me basta con ella para arriarla entera.

Alguien dirá "y ¿por qué no limpiaste y/o engrasaste el canal del palo o los patines...?". Sencillo. Porque ya lo hice, pero la mayor seguía sin querer bajar...

Fundamentalmente la cargadera es un cabo que tira de la vela para facilitar su arriado, sujeta al patín más alto, junto al puño de driza, hacia abajo, hasta la base del palo, que después lo redirijo a la bañera a un mordedor sobre la cabina, en la zona del piano.Y no tiene más misterio. Más abajo os pongo unas fotos de cómo lo tengo montado.


Antes de pasar a las fotos, debo hacer unas advertencias que creo que se deben tener en cuenta:
  • La cargadera no es un cabo que participe en el trimado. Por tanto, lo mejor es fijarlo y que no afecte a la vela y a su trimado y que no moleste al resto del aparejo.
  • Cuando vayas a izar la vela, ¡¡no olvides dejar la cargadera en banda y aclarada, sin líos, y sacada del mordedor!! Si eres tan despistado como yo, recordarás esta advertencia más de una vez... :-)
  • Cuando hayas izado la vela, la cargadera se debe fijar con una cierta holgura (que no estorbe por ejemplo si tienes que dar más tensión o menos al grátil) pero fijado, para que el viento no se lo lleve en banda y se enganche en el aparejo (al principio la mía tenía algo con la cruceta, siempre intentaba juntarse con ella, a la menor ocasión), porque entonces, sí vas a tener un problema más.
  • Si tienes que tomar o soltar rizos, debes acordarte de lascar o cazar de nuevo la cargadera como corresponda, para que no dificulte la operación o quede muy floja y la líe en el aparejo.
Aunque parezca una lista muy larga de advertencias, fundamentalmente se puede resumir en dos: que no estorbe a la vela y que no se líe con la jarcia firme o de labor. Y no es tanto. Quizás al principio... pero pronto le coges la medida y no supone un problema.


Vamos con las fotos. Empezamos desde el puño de driza de mayor hacia su fijación en el piano. La cargadera es el cabo (de 5 mm) azul con marcas amarillas y rojas. Como en algunas fotos no se ve muy claro, he añadido flechas para marcarlo.


 Detalle de la sujeción al último patín.
El nudo está hecho para que deje cierta holgura de movimiento.

 Vemos cómo la cargadera (cabo azul con marcas amarillas y rojas) baja hacia la base del palo.

 Primer desvío a pie de palo. Observad que parecería más lógico desviarlo desde el centro.
Así lo tenía al principio, pero paradójicamente, la llamada desde un lateral no dificulta el arriado y me crea menos problemas.


 Hacia la regleta de desvíos para caminar hacia el piano.

 Encima de la cabina

Cazado en el piano en un mordedor

Y por último un pequeño vídeo de cómo actúa, aunque creo que es bastante evidente, pero por si acaso alguien no lo había pillado.
 

miércoles, 30 de abril de 2014

¡¡Ostia, tío, está colgado!!

O de cómo la solidaridad parece una cualidad a extinguir.

Una noche de las de Semana Santa, cuando daba la vueltilla nocturna con las perras, oí la exclamación que sirve de título a esta entrada a dos jóvenes. Miré hacia donde miraban, y efectivamente, allí había un pedazo barco de motor escorado hacia babor, colgando de las amarras sujetas en las cornamusas de estribor. Alguien había calculado mal la altura de la marea y no había vuelto a comprobar que estuviera bien. Seguramente estarían cenando o de sobremesa tomando algún trago.

Era un Beneteau Flyer 850 Sun Deck. Un pedazo barco de impresión. Nuevecito. Folio del 2014.


Lo mismo que oí yo la conversación la tuvo que oír un hombre que estaba atendiendo a los botes de los pesqueros grandes. Salvo que estuviera más sordo que yo.

Los jóvenes se fueron a otra taberna. Mientras me acercaba hasta la embarcación pude ver algún otro "curioso" que observaba el barco escorado.

Me acerqué hasta allí, aunque con la cachorrita no sabía hasta qué punto me podría arreglar, y no esperaba ayuda...

Afortunadamente, el trozo de amarra de popa que estaba entre el noray y la defensa vertical de goma negra que protege la pared del muelle, estaba relativamente floja, debido a que la amarra había hecho una hendidura de 20 cm de profundidad en la defensa, donde se había quedado clavada. Y eso que son gomas macizas de casi 10 cm. ¿Sabéis a cuáles me refiero? Una vez que aflojé la de popa y la desclavé de la defensa, el barco adrizó y se fue a proa llamado por la otra amarra, que también estaba muy tensa, evidentemente.

Calculé que estaba en la bajamar máxima (que por cierto, serían vivas), aflojé las amarras y las até a son de la altura que había entonces.

No me considero un héroe por lo que hice. Sí me quedé muy satisfecho, debo admitirlo. 

Pero creo que no debería ser nada especial, aunque a veces, lo dudo. Y es que la solidaridad, cuando son bienes, y encima tan supuestamente suntuosos, no parece una cualidad muy general. Más bien parece que lo que manda es "el que se joda" "no me meto, a ver si..." "con la pasta que tiene que tener, ya se comprará otro"...

"Hombre, era de noche; no andaría mucha gente por la calle, y quizás los que andaban no saben de eso...", dirá alguien...

Personas de poca fé... Pues ahí va otra historia.

Verano del año pasado. En las boyas exteriores había meneo, pues había algo de mar de fondo y ola. Pero se veía un mástil que se movía raro. Lo estaba viendo desde el otro lado del muelle, a la altura de San Pedro. Y en el Muelle de los Curas había un montón de gente mirando hacia afuera. No era mi objetivo pero pensé en acercarme, porque me di cuenta que ese palo se movía raro porque la embarcación tenía que estar cruzada, alguna amarra habría roto o soltado.

Fui para allí, pensando en tomar el bote y acercarme, a ser posible habiendo reclutado algo de ayuda. No sé, habría al menos 100 personas viendo el espectáculo. Cuando llegué al inicio del Muelle de los Curas, confirmé que efectivamente era un velero de 24-26 pies creo recordar, que estaba cruzado y repartiendo estopa a los que amarraban al lado. Miré hacia el bote, y no estaba.
Parecía que al final alguien se habría animado a hacer algo... Seguí hacia la punta del muelle, y claro, ¡no podía ser otro! Era Juan, mi amigo, con ropa de calle (de paseo) que se había acercado singando y ya estaba a bordo reponiendo la amarra que se había soltado.

Le esperé a la vuelta y comentamos la jugada. A él le había pasado parecido. Se encontraba paseando por la otra parte del muelle y había visto la movida y se había acercado para hacer algo. Mientras, allí siguieron los "vigilantes de la playa", contemplando el espectáculo, haciendo comentarios de pobres barcos... Juan estaba realmente indignado. Más sabiendo que entre los que estaban contemplando el espectáculo había personas que tienen barcos.

Y si quisiera aburriros y mi memoria fuera un poco más la de antaño, os podría contar más historias de ese tipo, porque desgraciadamente se dan. 

Afortunadamente también del signo contrario. 

Agradecí mucho que este año alguien amarrara provisionalmente el Hooper un día de otoño en que en uno de los muchos temporales que hemos tenido rompió una amarra y se puso de través delante de la fila.

(Bueno, a decir verdad, no rompió mi amarra, rompió uno de los muchos cabos que existen debajo de las boyas de amarre, dejando libre mi amarra enterita; lo digo por el prurito "profesional" de uno... Vale, tendría que haberlo atado mejor, pero con el maremagnum de amarras y restos de amarras que suele haber bajo las boyas, no es fácil a veces :-))

Alguien me dijo una vez: "¿Por qué eres así? ¿Por qué haces esas cosas". "Porque espero que alguien lo haga otra vez por mí", contesté. Y no es egoísmo, es solidaridad de todos para todos. Así lo creo yo.

jueves, 24 de abril de 2014

Lo breve, si bueno, dos veces bueno... (dicen...)


No sé quién inventaría esa frase... Supongo que alguien con alguna afectación sexual o un masoquista o un asceta... :-D No estoy muy de acuerdo con ella...

Pues nada, mi semana santa náutica fue breve, y tuvo su parte buena y no tan buena...

Momentos de gloria


El jueves salimos un buen rato a la mañana. Windfinder anunciaba vientos NW de 7-8 kn, con rachas similares, de 11:00 a 16:00, más o menos. Y acertó.

Salimos a las 11:30 con ese vientito agradable y firme, no racheaba, y como era la primera salida, venía Miren, la Almiranta, no había pastillas contra el mareo (sí unas pulseras mágicas que debió inventar algún chamán o algún listo y en las que, confieso, no tengo mucha confianza), y además salíamos con las perras, incluida Fanny de 3 meses y medio y una imposibilidad fisiológica de estarse quieta, decidí ser prudente y salir con rizo y medio génova. Además decidí que Miren llevaría la caña, me ofrece más confianza ese sistema que las pulseras mágicas.

La jefa lo hizo muy bien y estuvimos un rato muy agradable, con una mar con olas de viento por debajo del metro, una marejadilla por el viento, pero muy cómoda. Disfrutando. Además con un tiempo muy bonito.

En la parte "trénica", le puse un patín de pujamen al puño de escota de la mayor (no sé si se llama patín de pujamen o de puño de escota) que compré en ADN-velería,  para llevar la vela mayor sin relingar, y de forma un poco más profesional que abrazando la botavara mediante un cabo, y de esa manera no tengo líos con el amante de rizo, y me parece que va muy bien, la vela puede coger bonitas formas, sin sacar tripa cervecera, y el resultado fue muy satisfactorio. Algún otro día le sacaré alguna foto al invento.

¿Ibiza? Nooo, Lekeitio :-)

Viernes de Pasión

Para el viernes, se anunciaba una mañana un poco sosa, y además teníamos algunos quehaceres domésticos.
El Windfinder daba para la tarde una brisa NE fuerza 3.
Soy muy fan del NW y muy poco del NE, que por lo menos en nuestra zona muchas veces no se corresponde con lo anunciado o flojea antes de tiempo. Así que iba con desconfianza, pero después de comer las banderas daban una brisilla, quizás no tanto como F3, pero bueno.

Así que salí.

Para las 5 y media, de F3 nada. Entre F1 y F2. Velocidad sobre el fondo entre 1,5 y 2 kn. Después de lo del día anterior no me satisfacía mucho.

Decidí tantear unos sitios querenciosos a ver si daba con verdeles y podía sacar alguno. Pues va a ser que no; la sonda reflejaba algún banco pequeño de peces, pero nada importante.

Para las 7 estaba volviendo. Casi no había navegado a vela y no había pescado nada. Pero, ¿se puede empeorar? ¡¡Sí, siempre se puede empeorar!! Me pongo a plegar bien la vela sobre la botavara, una olilla traicionera, un ligero traspiés y un rasgón en la baluma, rasgada entre el cuerpo de la vela y el dobladillo de la baluma. ¡¡Estupendo!!

Así que fin de navegaciones, el resto de los días algo de brico, y a llevar a arreglar la vela, que las velerías también tienen que comer... No somos nadie...

miércoles, 16 de abril de 2014

Fin de la invernada, preparativos y esperanzas



¡¡Hola Mundo!!

Esta frase, típica de cuando alguien aprende algo básico de programación, refleja cómo me siento en este momento: Como si empezara el mundo (náutico) para mí. Porque mañana ¡¡me toca!! :-)

El domingo por la tarde estuve, estuvimos pues vinieron conmigo mis dos perras Ortzi y Fanny (que por cierto Fanny era la primera vez que montaba, con 3 meses), haciendo los preparativos para el comienzo de la temporada. 

Siento no poner fotos, pero me dejé la cámara de fotos en Bilbao, y mi móvil saca unas fotos bastante lamentables.

Queda muy lejos la última navegada allá por octubre. 

Y es que en otoño-invierno navego poco o nada, normalmente. Nos quedamos más en Bilbao (cosas de tener familia en plena adolescencia) y da más pereza ir hasta allí, con el riesgo de llegar y por una circunstancia u otra no poder salir (muchas veces me ha pasado), y también da pereza colocar y probar el motor, colocar velas y aparejos para luego quitarlos. Y es que en invierno suelo quitar todo lo que puedo: motor FB, pala de timón y por supuesto velas y aparejos. Sólo dejo puesta la jarcia de labor que es laborioso o incluso arriesgado quitar, como drizas.

Tampoco es que lo abandone, ¡eh!, que lo tengo en mente y muchas veces a la vista, aunque sea de lejos, gracias a la webcam que hay en el Ayuntamiento que permite ver el puerto: enlace a la webcam (el Hooper está en la tercera fila más a la derecha). Y este año, además, por mor de los trenes de borrascas y borrascones, hemos tenido que ir más de lo habitual, para vigilar que no hubiera daños, vigilar amarras y poner suplementarias por si acaso.

Por lo demás, y viendo lo que ha habido, ha pasado el invierno solo pero muy bien. Ningún problema. Es un valiente. Y no se han repetido los problemillas que tuve el invierno pasado con goterillas y humedad en la cabina, motivados por haberse movido el enchufe que pasa la cubierta para subir cable a la luz de tope y por una pequeña grieta que se hizo en un metacrilato. Creo que también ha ayudado una rejilla de ventilación que puse en la tapa del tambucho, para hacer un poco de corriente junto al ventilador UFO de proa. Llegué incluso a pensar en poner un aireador de esos que llevan una pequeña placa solar y un motorcillo con ventilador, pero visto lo de este invierno, no parece necesario.

El motor me dio un pequeño sustillo, porque la boya del depósito del carburador se había pegado, pese a que nunca lo dejo con gasolina, o eso creo, por lo que no hacía tope y rebosaba la gasolina y además no arrancaba. Aprovechando que desmonté el carburador, una vez más (no sabe qué hacer para no estar entre mis manos <3 :-)), limpié también el chiclé de baja, que suele ser lo segundo que tengo que hacer. Después de ello, arrancó y se mantuvo bien tanto a medio régimen como a ralentí. ¡¡Bien!!.

Lo siguiente fue colocar las velas. La mayor sin relingar el pujamen, como ya hice el año pasado, simplemente abrazando la botavara con un cabo y  pendiente de comprar un patín de puño de escota. Colocados los aparejos.

En el génova intercalé un grillete de unos 5 cm de largo entre el puño de driza del génova y el giratorio superior del enrollador. Creo que dificultades que tengo de vez en cuando para enrollar el génova, que hace que la driza tienda a enrollarse sobre el estay (y a lo que achaco definitivamente la rotura de estay que tuve hace dos años), son debidos a que la driza va demasiado paralela al estay. La solución podría pasar por subir el enrollador entero, o bien subir el giratorio intercalando algo más o menos rígido entre giratorio y génova, como leí en La Taberna del Puerto. Pruebo a ver y ya contaré cómo me va.

Apenas había viento y el génova se dejaba izar mansamente y sin dar ningún problema, hasta que de repente se atascó y no subía. Miré hacia arriba y la driza estaba clara. El grátil estaba bien orientado. ¿Y eso? Miré detrás mío y le veo a Fanny tirando como una posesa del puño de escota. "Tranquilo, jeffe, la tengo bien pfillada; pffno se pffme escapffa". "Gracias Fanny" ¡¡será posible!! >:-$... Resuelto ese pequeño problema, la izada terminó sin problemas. Pasé las escotas como proceden, y procedí al enrollado. Sin problemas, aunque también es cierto que antes "lubriqué" generosamente el giratorio con agua, como indica el manual del enrollador de Plastimo.

Por último, coloqué los aparejos del spi y su tangón. Sí, tengo ganas de volar el spi; otra cosa será lo que dispongan Eolo y Poseidón.

¡¡Todo listo y en orden de revista!!

¡¡Mañana me toca!! ¡¡Ainsss!! :-)

jueves, 2 de enero de 2014

Urte Berri On - Feliz Año Nuevo

El pasado 31 de diciembre, por fin, pude acercarme a echar un vistazo al Hooper, desde hace un tiempo.

La tarde no estaba para navegar, ni mucho menos, pero por lo menos pude ver con satisfacción que TODO estaba en perfecto orden de revista: ninguna humedad, pese a lo que ha llovido en estos meses, nada roto, pese a vientos y maretones, sentina absolutamente seca... Un ALIVIO.

Quieras que no, siempre estás con la preocupación de que algo pase, aunque siempre que puedas le eches un vistazo a la webcam de Lekeitio, para poder ver el puerto y cómo van las cosas...

Mis colaboradores en la visita:

Mi hijo Mikel y Ortzi.
Lo siento si la calidad no es muy buena, la saqué con mi zapatófono...


miércoles, 28 de agosto de 2013

Una tarde plácida



Al contrario que lo relatado en mi entrada anterior, la tarde del 16 de agosto de 2013 fue absolutamente plácida. Con un viento en torno a los 7-10 nudos de media, estuvimos un buen rato navegando muy a gusto. De sonrisa de oreja a oreja...

Técnicamente no hubo mucho que destacar. Navegué sin rizo, con velas completas, y fue muy divertido. Y relajado a la vez.

Puse la caña, a ver si había "peces de carrera", pero este año, que empezó en julio pareciendo que pescaríamos, se está mostrando un poco avaro. Tan solo un saburdin (pez araña, Trachinus draco) grande, al final, que te complica más la vida que alegrártela... (Por el tema de las espinas venenosas y que no tengo tijeras en el Hooper, habrá que tener unas de cocina recias...)

Fue muy bueno el rato en que conseguí un equilibrio entre las velas y la caña. Dejada la caña a su aire, el barco se mantenía en un rumbo casi recto, con una pequeñísima tendencia a aproarse en el tiempo. Pocas veces he conseguido este equilibrio, no sé si por falta de calidad como trimmer o por cuestiones técnicas. Las pocas veces que lo he conseguido ha sido con F3.

Tan contento estaba con esa situación, que me permití ir a proa unos instantes, mientras el barco seguía a su rumbo obediente... Sensación placentera y diferente a la habitual, siempre pendiente de la caña...



Hecho inédito en el Hooper desde que está conmigo: El patrón en proa dejando que el Hooper se gobierne solo (espero que tenga título suficiente :-))




Hooper gobernándose a sí mismo.
Aunque parezca que la caña está atada con el cabo, en realidad está suelta con sólo 1 vuelta, puede moverse como quiera.


Nos resistíamos a volver a puerto... Me hubiera quedado allí toda la noche...

lunes, 26 de agosto de 2013

Probándonos hasta dónde llegamos... F6


27 de julio de 2013. Son las 5 de la tarde y sopla fuerte. Miro cómo está la mar desde la "Tala", rompeolas de Amandarri, y me parece "tratable". Hay una cierta mar de fondo, ola de entre metro y metro y medio, calculo. Marejada, pero se puede negociar. 

Decido salir. Consciente. Voy a probarnos, a ver hasta dónde llegamos.  

Un debate eterno: ¿Es una locura buscar mal tiempo o es un ejercicio que hay que hacer de vez en cuando para aprender? 

Tenía ganas de salir un día un poco límite, sin que fuera especialmente peligroso, para probarnos a ver si podíamos aguantar y cuánto. 

Salgo con el rizo (único que tiene la mayor, le quita 1/3 y deja los 2/3 superiores sin nada de bolsa, como una tabla) y con la mitad del génova (o sea, como si fuera un foque I, más o menos). Sopla fuerte. Más tarde vería en aemet que su estación sita en Lekeitio (supongo que en el faro) registró sobre las 6 de la tarde de ese día vientos medios de 40 km/h con rachas de casi 50 km/h. En nudos, entre 23 y 26. F6 de escala Beaufort. Guardé la gráfica en el móvil (un Nokia limitadito), que guardó la página web en un formato propio, con el resultado que sólo la puedo ver en el móvil. (Pero si alguien alberga dudas, puedo intentar hacer una captura)

Hombre, no se puede definir de temporal, pero aunque el Hooper, Somo 20, no tiene una categoría de diseño homologada, entiendo que se puede definir como categoría C, de acuerdo con los parámetros actuales, esto es, máximo ola de 2 metros incluido y estado de viento y mar F6 incluido. Así que estaríamos en el límite. 

Dentro, la ola es más dura de lo que se veía desde tierra o lo parece. En el seno de la ola no veo nada que esté por detrás. Eso supone una altura de al menos 1,70 metros. Estamos solos en la mar. 

No hay fotos ni vídeos. Tengo la cámara en la cabina, pero no puedo ir a por ella ni permitirme sacar fotos. Una mano está pendiente de las escotas de mayor y génova, en prevención de rachas, y la otra no se despega de la caña. Tira un poco fuerte, aunque se controla con una mano bien. 

De hecho, el único problema que tuve es que el golpe de una ola sobre el timón hizo que se me escapara la caña de la mano, no se cómo, para poner la caña a sotavento, con el resultado de que el barco se cruzó al viento hasta la orzada, en un instante, afortunadamente por avante, sin que hubiera una trasluchada pero con una escorada importante. 

Estuve una media hora a la altura del faro y frente al puerto. A veces más al norte que el faro y a veces a medio resguardo, aunque no se notaba calma en la mar y el viento. Abundantes rociones desde la amura. No quise estar más tiempo, primero porque suponía un esfuerzo físico y mental importante, no era la típica navegación plácida con sonrisa de oreja a oreja, y segundo porque, como leía una vez en un blog, cuando las condiciones rozan los límites, aunque no corra peligro ni el barco ni la tripulación, los materiales sufren y tienden a averiarse, averías que luego se deben reparar y eso cuesta tiempo y dinero... Y además, el objetivo estaba cumplido: ver si aguantábamos o nos superaban esas condiciones. 

La vuelta fue de aleta y con el motor encendido por si acaso, con un par de buenos rociones y sin mayor novedad. Aproveché para probar si era capaz de entrar hasta puerto a vela en esas condiciones, con el viento soplando de proa en la bocana. Me costó, pero al fin lo conseguí. Abriendo más las velas de lo que pensaba que era necesario para una ceñida a rabiar conseguí velocidad que me permitió entrar.

Las conclusiones de esa media hora podrían ser: 
  1. El Hooper lo aguanta muy bien y se controla bien. Quitando el viaje relatado en que se me fue la caña, el resultado fue que se controlaba perfectamente el barco, aunque la caña estaba un poco dura. A destacar que siguiendo el consejo de un profesional amigo, había alargado el timón, y se nota.
  2. La velocidad era buena. En descuartelar calculo, a ojo, entre 5 y 6 nudos (el GPS se me murió hace poco y no he comprado otro aún).
  3. Me hubiera sentido más a gusto con un rizo más en la mayor. No había mucha escora, a cambio de llevar la mayor al límite del flameo.
  4. Decididamente, el enrollador de génova tiene muchas ventajas y comodides, sobre todo para el navegante solitario, pero si tienes que ir en esas condiciones mucho tiempo, con el génova enrollado para disminuir la superficie, da un poco miedo por el génova, pues parece que castigas la zona más sensible y además el centro vélico del mismo sube en altura. Haber podido bajarlo y poner un recio foque más pequeño, hubiera sido mejor.
     
  5. El patrón, o sea yo, se encontraba tranquilo y aguantaba también el ritmo, aunque el estado de concentración y estrés que soportas es canso. Poder haber tenido un acompañante que controle, me hubiera aliviado un poco. Y me hubiera permitido sacar un vídeo o unas fotos... :-)
     
  6. Supongo que ahora habrá todavía más navegantes en Lekeitio que piensen que el Hooper y su patrón están mal de la cabeza... O que van de valientes... Pues ni una cosa ni otra.
     
  7. Ahora sabemos hasta dónde podemos llegar, por lo menos. Y estoy seguro de que, en caso de necesidad, ambos podríamos ir más allá.