Soy un Somo 20 ¿y tú?

Hay muy poca información sobre los veleros Somo en la red.
Si conoces algo sobre los Somo en general y los 20 en particular o tienes datos (datos de astillero, diseños, planos, prospectos, artículos, fotos) y los deseas compartir, contacta conmigo.
(Tienes mi dirección de correo en Mi perfil)
Aquí tienes los datos, planos y demás que he recolectado hasta ahora:
https://sites.google.com/site/hoopersomo/archivos

jueves, 3 de mayo de 2012

Ciclo de charlas 2012 Museo Maritimo Bilbao


Como ya comenté en una entrada anterior (la de autosuficiencia en las velas), el Museo Marítimo de Bilbao viene organizando unas charlas periódicas sobre temas relacionados con la mar. Creo recordar que éste es el segundo año.

Las charlas son de entrada libre y al finalizar se invita a una copa de vino, para ayudar a la charla "postcharla".

Aunque algunas ya han pasado, pongo el calendario del ciclo del 2012 por si lo consideras interesante y te quieres anotar alguna en la agenda...
Por cierto, les podéis pedir (en las direcciones de más abajo) que os manden información sobre los ciclos o las charlas...

  • 6 de marzo: El Pecio de Bakio (José Manuel Mates Luques, arqueólogo)
    • Un buque inglés de finales del siglo XVIII en la playa de Bakio.
    • El trabajo de los arqueólogos.
    • Los objetos recuperados y su catalogación.
  • 27 de marzo: Regata Ingenieros-Deusto. XXXII edición (José María Gorostiaga, Pride, Comité Organizador de la regata)
    • Historia, tradición y anécdotas.
  • 17 de abril: Taller de velería, las reparaciones a bordo (Miguel Lejarza, ADN Náutica)
    • ¿Cómo está cosida una vela?
    • Reparaciones a bordo.
    • Materiales de respeto y reparaciones a bordo.
  • 8 de mayo: El motor diesel. Reparaciones de emergencia a bordo (Asociación Vasca de Capitanes y Patrones de Yate, Itsasamezten)
    • Diagnóstico de problemas.
    • Repuestos y herramientas imprescindibles.
  • 22 de mayo: El Euskera en la base de la navegación (Javier Goitia Blanco)
  • 5 de junio: Navegación a vela adaptada para invidentes. Primeras experiencias en Euskadi. (Ania Miner, "Proyecto Cierra los ojos y velas")
    • Formación de náutica para invidentes.
    • Instrumentos de navegación adaptados.
Lugar: Auditorio del Museo Marítimo (en la planta baja, por la entrada principal del museo).
Hora: 7 de la tarde.
Tras la charla  se ofrecerá una copia de vino, cortesía de Grupo Iruña y Paternina.



MUSEO MARÍTIMO RIA DE BILBAO
Muelle Ramón de la Sota, 1 48013 Bilbao Telf. 94 608 55 00
http://www.museomaritimobilbao.org
info@museomaritimobilbao.org
En twitter @MaritimoBilbao

jueves, 26 de abril de 2012

Cambio de marchas en el FB

Un tema que tengo por resolver es hacer una prolongación o "mando a distancia" para el cambio de marchas del motor fueraborda.

Colgado en el espejo, queda bastante atrás y medio tapado por el motor, al menos en el mío, y sobre todo en atraques es un poco incómodo cambiar la marcha...

No sé si este año tocará, que tengo muchas cosas pendientes, pero debería.

Mientras tanto, y a la espera de lo que haga, tenía unas fotos de un prototipo que me envió un amigo, que escribe el blog el Faro del Picacho, que recomiendo porque tiene entradas muy interesantes para los que somos pequeñitos...
No lo había comentado porque no había escrito nada sobre ello...

Pero veo que ya lo publicó en su blog, así que lo que voy a hacer es enlazar a su artículo, donde lo explica perfectamente, y con su permiso, enlazar una foto de cómo queda el invento, que FUNCIONA...
Su motor es un Mercury 6 CV de 4T, pero es clavadito en lo sustancial al del Hooper, un Mariner 5 CV 4T. Eso sí, más nuevo... :-)

La entrada en su blog: http://aloes-farodelpicacho.blogspot.com.es/p/motor-fb-cambio-de-marchas.html

Y cómo le ha quedado:


¡¡Bon apetit!! :-)

jueves, 19 de abril de 2012

Autosuficiente en las velas...

El martes estuve en una charleta práctica que se hizo en el Museo Marítimo de Bilbao.

La charla "Taller de velería, las velas a bordo", la daba Miguel Lejarza, de ADN Náutica (velería) y en lo poco que lo conozco, por un par de chapucillas que me ha arreglado, buena gente.



Además, a la salida nos invitaron a unas copitas de vino tinto de Paternina, que estaba muy bueno (aunque tomado a palo seco... para la próxima habrá que llevar un poco de pan y chorizo... :-))

Francamente, la charla me pareció muy interesante. Una pena que no hubiera mucha gente (no sé si las fechas, el tiempo...)

Y encima Miguel tuvo la gentileza de regalarnos unos cinturones hechos por él con material de velero...

Tenía dos partes, en una primera Miguel comentó los puntos por donde más frecuentemente rompen las velas (pensando en una mayor, génova/foque y espi) y cómo se podían reforzar. En una segunda parte, daba un cursillo intensivo y acelerado de cómo resolver algunas situaciones de rotura de vela, de fortuna, para poder seguir usando la vela. Viéndole parecía de lo más fácil...

La idea central era la autosuficiencia en una situación de rotura de una vela, pensando en una navegación de altura o en zonas donde no se puede encontrar una velería... Pero personalmente pienso que el marino, siempre tiene que intentar ser autosuficiente, y ser capaz de salir de cualquier apuro, sea motor o vela...

No voy a repetir todo lo que dijo, porque además lo haría mal... Si tenéis oportunidad y se repite, intentad ir...

Sí que voy a recoger alguna cosilla, y en concreto lo que él planteaba que siempre debería estar a bordo para una reparación de fortuna... Ya sé que en un plan de navegación como el mío, pues oiga, se quita la vela y se va a motor... pero nunca viene mal saber hacerlo y con qué...

Vamos pues con la lista de la compra:
  • Hilo de coser velas (poliéster)
  • Piola (hilo encerado). Sirve para lo mismo, pero es más grueso, corre mejor (pues está encerado) y es más fácil de usar...
  • Agujas de coser y repujos (refuerzos para empujar las agujas) o mejor alguna aguja-repujo (una aguja enmangada en un trozo de madera)
  • Alguna anilla inox.
  • Cinchas de poliéster 
  • Rollos de dacrón insignia (adhesivo)
  • Rollos de nylon adhesivo (para los spis)
  • Paños más grandes de dacrón (láminas autoadhesivas o no)
  • Tijeras.
  • Alcohol (para pegar los parches, la vela tiene que estar muy seca; se ayuda a secar y limpiar con alcohol)
  • Cinta adhesiva de dos caras.
  • Recomendable: "pumpies" (creo que les llamó así, son como esas chinchetas que se usan para murales de corcho, pero más grandes y fuertes) y una tabla.
En los tejidos de dacrón (mayor y foques-génovas), se puede poner encima del roto unas bandas de dacrón adhesivo (redondeando las puntas), si no es un roto muy grande. Si se pone la pegatina por los dos lados, es importante que no coincidan exactamente...
Me refiero: Pon las dos manos juntas, como rezando. Ahora mueve un poco una mano a cada lado... Siguen juntas, pero se ve parte de las dos palmas... Así tienen que quedar las pegatinas. ¿Se entiende? No exactamente superpuestas...
El dacrón, original o la pegatina, se puede coser (siempre en zig-zag) sin miedo.
 Si el roto es muy grande, hay que poner un trozo grande y sustituir la parte rota después... Es como si pusieras un trozo de parche grande, que se puede unir a la vela con cinta adhesiva de dos caras, y reforzar con una tira de dacrón adhesiva o coser... No concreto más para no meter la pata...

En los tejidos de nylon (spis) hay que distinguir tres casos:
  1. roto pequeño. Antes de que se haga una avería grande, con rollo de nylon adhesivo para reparar spis.
  2. Roto más grande, tipo un "siete". Quedará más fuerte aunque menos elegante usando dacrón adhesivo.
  3. Grandes rotos: habría que usar un parche de tejido de espi, por encima del roto, sujeto con la cinta adhesiva de doble cara más una cinta por encima de nylon adhesivo (rollo), y recortar lo roto. Igual que he dicho antes, no concreto más...
Las velas de nylon (spis) y las de regatas (de pentex, carbono, etc) no se pueden coser, pues rasgan. Se deben reparar con cintas o trozos autoadhesivos.

Antes de acometer la reparación o pegar el parche, hay que poner la parte rota sobre una superficie plana y buscar una posición que corresponda al corte que tenía antes de la rotura. Más o menos: si vamos tirando de las partes laterales, veremos que aparecen arrugas. La posición correcta será cuando no haya arrugas... Para poder conservar esa posición mientras arreglamos es para lo que se pueden usar los "pumpies" antes dichos para clavar la vela en una tabla. Por lo menos con las de dacrón se hace. Con las otras (Nylon o composites) no me atrevo a afirmarlo...

Si encontrara alguna página interesante, la añadiré...


viernes, 30 de marzo de 2012

Minivela y petreles...


Hace un tiempo (mucho) oí parte de una entrevista en la radio.

Entrevistaban a un navegante catalán (no me quedé con el nombre) que es o había sido regatista en la clase mini.

Clase Mini y MiniTransat


Algo de ello, había leído en La Taberna del Puerto, pero para ser sincero, tampoco le había prestado mucha atención. Leo algo de regatas, pero no soy un apasionado de la competición.

Pero, en la entrevista no se hacía una exposición para "loc@s de las regatas" sino que más bien se explicaba que era eso de los minis... del que el entrevistador se manifestaba como un enamorado del concepto.

La clase Mini, con la Mini Transat como máximo exponente, hace referencia a monotipos de regatas (¿se dice así?) de 6,50 metros de eslora. Y la Mini Transat es una regata transoceánica en solitario en esos barcos de 6,50 metros de eslora total.


¿6,50 metros de eslora? Sí, poco más que el Hooper.
De acuerdo. Es otra guerra. Otro concepto de barco, en su finalidad y diseño...
Son pequeños fórmula 1 de la mar.
Pero 6,50 metros a la postre.
Barcos mangudos (3 metros de manga) buscando la estabilidad y seguridad, como se está entendiendo hoy en día, no entro si bien o mal porque no lo sé, y buscando velocidad y planeo en portantes.
En Youtube he visto algunos minivídeos de estos minibólidos marinos, planeando con spi, alucinantes...


Después, he ido investigando un poco sobre estos barcos... y yo también me he ido enamorando de ese concepto, pequeños barcos muy rápidos y divertidos (¿sabría manejarlos?)... y he ido recordando tantas lecturas en foros de náutica, e incluso consejos de viva voz... "¿Cantábrico, por debajo de 9 metros? ¡¡¡Ni pensar!!!"
Curiosamente, el tamaño "mínimo requerido" ha ido subiendo conforme ha evolucionado la capacidad de consumir (o malgastar) de nuestra sociedad. Olvidando que la navegación a vela ha sido posible durante muchos años con barcos mucho menores (que se lo digan a los franceses...).
Pues sí, existe la minivela...

Pero esta negación no ha sido sólo en el punto de vista de navegación de aficionado...

He encontrado pocos recursos sobre los "minis" en castellano, pese a que ha habido buenos regatistas en esta clase. He incluso he leído hilos en foros, quejándose del poco apoyo que recibió esta clase en España, cuando no franco desprecio. Parece, por lo leído, que últimamente se les está empezando a estimar. No está mal, teniendo en cuenta que la clase mini nació en 1977...

¡Eh, Petrel!


En la segunda parte de la entrevista, hablaba con la misma persona entrevistada sobre el libro "¡Eh, Petrel!" y sobre la navegación que hizo Julio Villar desde Barcelona (1968) hasta su vuelta a Lekeitio (1972), después de haber dado una vuelta y media al mundo... ¡¡en un Super Mistral, un barco de 23 pies de eslora!! Y por supuesto, nada que ver con los minis antes citados.

 Julio en el Petrel, unos cuantos años más tarde...

En esa circunavegación nació el libro "¡Eh, Petrel!" (Petrel era el nombre de su barco), un libro muy curioso en su contenido (nada que ver con un diario de navegación al uso), muy lleno de poesía, sensaciones, momentos duros y momentos místicos, que ha llevado mucha gente a la navegación (en concreto el entrevistado afirmaba que ese libro fue su primer contacto con la mar) y que lo mismo apasiona que aborrecen muchos. Llevo leída la mitad del libro. Espero acabarlo esta Semana Santa, y a la vuelta, poder hablar de él...

Julio Villar nació en San Sebastián en 1943. Fue un montañero y se hizo guía de Montaña. A los 25 años, tras una lesión, dejó temporalmente la montaña. Consiguió un Super Mistral y se hizo a la mar, en solitario, sin saber casi nada de navegación, sin medios, sin motor ni luces de posición, sin GPS, ni radio, ni...

Un hippy de la mar...

 El Petrel, hoy en día, después de haber sido restaurado
y recuperado su aspecto hippy...

Minivela ¿Por qué no?


Esta entrada, ¿es un alegato a favor de las "aventuras"? No. Yo no haría lo que hizo Julio. Y menos como lo hizo él. Y estoy casi seguro de que ahora, en la madurez de su vida, él tampoco lo haría.

¿Es una denuncia contra los armadores de grandes veleros? No, para nada. Me gusta las tardes de los domingos del verano darme una vuelta por el muelle, con las perras y observar, curiosear y remirar los veleros, generalmente de 30 a 42 pies, atados en el muelle... con un poco de envidia sana...

Lo que sí que es un sentimiento de que existe una hermana menor de las grandes gestas de la vela, y que por ser menor, algunos menosprecian o desprecian, y no es justo. Y que es totalmente satisfactoria, tanto como a otro nivel puede serlo una navegación "de altura" y de gran eslora... También me gusta en verano contemplar a las embarcaciones de vela ligera que juegan con el viento en la bahía... y pienso que es bonito y de mucho mérito...

A ver quién se atreve a decirle que es un dominguero...

Al final, tampoco "recomiendo" un barco pequeño, como alguno me ha sugerido/reprochado en privado alguna vez. No.

Lo único que creo es que se debe elegir un barco que sirva para el plan de navegación de quien va a ser su patrón o armador. A veces será un divertido y técnico vela ligera, podrá ser un minicrucerito, con el que disfrutar una tarde de verano, o quizás sea un duro velero de 40 pies, propio de un crucero de altura. Cada uno debe mirar lo que le conviene y puede mantener. Pero también la minivela es una opción.

Por acabar con un símil, hay una gran montaña, las gestas de los ochomiles, gestas que no están al alcance de cualquiera (aunque cada vez más sea una cuestión de dinero), y que tampoco debieran quizás estarlo, pero hay también una pequeña travesía por esa montaña cercana, de botas, mochilita y bocadillo de tortilla. ¿Es que ésta no vale? De eso nada.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Geure Ametsa, de Lekeitio a Martinica


"Geure Ametsa" (que en español sería algo así como "Nuestro sueño") es un Puma 38, con aparejo ketch, palo mayor y mesana, de 13 metros de eslora y puerto base en Lekeitio.

Geure Ametsa

Partió de Lekeitio el 25 de noviembre, con rumbo al Caribe, a Martinica, donde han llegado el 7 de enero.

La travesía está en un blog, http://geureametsa.blogspot.com/

Escrito en un estilo muy personal, por Edurne, pero una delicia para leer.

Transmite con mucha fuerza la experiencia vivida, y los en ocasiones duros momentos que les ha tocado pasar, además. 

Nada que ver con lo que se suele oír de las travesías con los alisios, a orejas de burro y cervecitas en mano... Pero a la vez, lleno de ternura, complicidad y alegría de vivir...

Con permiso de ellos, voy a seleccionar unos párrafos:

Según se va acercando el día de marchar, se nos encoje cada vez más el estómago cuando pensamos en todos los días que los niños van a estar sin aita y ama... pero bueno tenemos que pensar que al principio va a ser duro el separarnos pero que luego vamos a disfrutar tantísimo los cuatro que va a merecer la pena.
...
Me voy al camarote de popa aunque con tanto movimiento no cojo postura y al poco oigo un fuerte estruendo y subo a cubierta...  Al salir y ver toda esa mar enfurecida con tremendas olas rompiendo por todas partes y las fuertes rachas de viento que subían cada vez más hasta llegar a los 35 nudos de aparente, me quedo helada y paralizada;  Asi que para ésto es muy despierto, se da cuenta en seguida del pánico que estoy sintiendo y empieza a darme órdenes: - tira de la escota, coje ésto, haz lo otro, y éso sí, muy importante, no mires a popa.  Y trankila que ésto va a bajar en cuanto salgamos del canal...
...
En el Geure ametsa ésta noche no se ha dormido ni 10 minutos seguidos.  Mi Patrón con el chaleco y atado en corto, ha permanecido toda la noche en la bañera controlando las fuertes subidas de viento que cada dos por tres nos abordaban.  Y yo dentro tumbada sujetándome con brazos y piernas para no salir disparada.
En una de éstas se oye una de tantas olas rompiendo contra el barco, BUM! Y seguido, Asi gritando:
   - Kagüen Dios, pero qué cojones te hemos hecho JODER!!!
...
La noche está preciosa lleeeena de millooooones de estrellas.  La mar sigue tranquila, el viento muy estable de ENE con 20 nuditos y es un verdadero placer estar en la bañera.
 ...
He de reconocer que no ha sido un camino de rosas, es más, para mí ha sido durísimo... Y he llevado fatal, fatal la separación de los niños por tanto tiempo.
Pero ahora que estamos llegando me siento muy feliz de haberlo hecho y la satisfacción interior está ahí!!
En este momento, ya reunidos con sus dos niños (niño y niña), navegan y disfrutan por el Caribe.


Espero que disfruten todo lo que se merecen y más.

Por cierto, el Geure Ametsa está disponible para chárter, salidas, prácticas... en http://www.lekeitioitsasbidaiak.com/velero.html

lunes, 27 de febrero de 2012

Orza abatible del Somo 20


Periódicamente, alguien me pregunta sobre el mecanismo de la orza abatible del Somo 20...
Supongo que la edad no perdona, y la fatiga de los materiales causará que los mecanismos empiecen a fallar...

Y lamentablemente, siempre tengo que decir que no puedo aportar nada a esta pregunta. El Hooper es de orza fija.

Ante una enésima consulta, he pedido a Félix, un amigo somero que ya antes nos ayudó con una entrada en la que aportaba un aparejillo para poder levar la orza con menos esfuerzo, si tenía algo al respecto. Y amable como siempre, me ha facilitado un esquema de funcionamiento de la orza abatible, que espero que os pueda servir a los que tenéis barcos Somo 20 con orza abatible.

Incluyo una imagen del esquema, pero el esquema está disponible en formato pdf en la página de archivos del Hooper, donde he colgado información, fotos y demás que he conseguido de los Somo, concretamente en este enlace.


lunes, 16 de enero de 2012

Atunetan (a por bonitos)



A decir verdad, no sé por qué me he acordado hoy de esta historia. Aunque sea una historia que nunca he olvidado, y que espero no olvidar nunca... y que no estará mal escribirla, por si mi memoria va a menos...

No tiene que ver con la vela, ni con los Somo, pero sí tiene que ver con la mar y me sirvió para aprender muchas cosas que me han acompañado en la vida náutica... Espero que disfrutes leyéndola...

Nota: Como se verá, esto ocurrió hace muchos años. Tengo en mi cabeza recuerdos muy vívidos de lo que pasó, otros son más difusos... Pero recuerdo bastante bien casi todo lo destacable que ocurrió ese día. No me puedo acordar, lógicamente de los diálogos que mantuvimos, tal cual, por lo que el relato lo he "novelado" un poquitín, en cuanto a los diálogos que se exponen, pero responden fielmente a lo que ocurrió en su esencia.

Bermeo. Año 1978?

Yo tendría 17 años.
Paseábamos por el pueblo de Bermeo, villa en realidad, donde mi familia había alquilado un piso para veranear. Hoy en día se definiría como piso patera, porque allí estábamos una pila de gente... Mi difunto cuñado se encontró con una prima de... familia al fin y al cabo. "¡Hola Vitori! ¡Cuánto tiempo...!".

Vitori estaba vendiendo bonito (el bonito del norte o albacora, en euskera, vascuence, "oficial" se dice «hegaluze», pero allí y en otros varios puertos vizcaínos se llaman «atunak» en euskera, de ahí el título). Creo recordar que lo que vendían eran ijadas empanadas y fritas en la misma calle en unas enormes cacerolas, muy típicas en Bermeo, por lo menos en aquel entonces,  que se vendían al estilo de como se  vendían los "fish & chips" en Londres, puestos en la calle para comer seguido o casi...

Resumiendo, Vitori estaba casada con un arrantzale (pescador) bermeano, Sotero.

La conversación derivó en que a mí me encantaba pescar... y el mar... (yo no había embarcado en mi vida, como mucho en los botes que pasaban la ría de Bilbao de una orilla a otra)...  y me dijo Vitori: "¿Y te gustaría ir con él?"

¡¡¡Dónde hay que firmar!!! ¿Y gratis? ¡¡Estoy dispuesto a hacer lo que sea!! Por fin iba a ver los rompeolas desde el otro lado. Siempre pescando desde tierra con mi caña y viendo con envidia los barcos y barquitos que se hacían a la mar...

Al de dos días, me fui a su casa a pasar la noche, con un buen jersey, unos pantalones de repuesto, unas playeras de cuero y un impermeable engomado que usaba para la pesca de truchas en río.

Vitori y Sotero tenían una hija, más o menos de mi edad, y lo siento pero no puedo acordarme ahora de su nombre. Una chavala digna hija de la villa de Bermeo, maja y de carácter tenaz, aunque un poco tímidos fuimos los dos entonces, cosas de la edad... Supe muchos años más tarde que había sido la primera o la segunda que se había apuntado en la Escuela Náutica de Portugalete (de la Universidad del País Vasco) para estudiar capitana y con excelentes notas, además. Espero que la vida la haya tratado y la siga tratando muy bien.

Sotero para mi era un hombre muy mayor. Quizás no tendría los 50, no lo sé. Tenía la piel gruesa y curtida, de quien se ha pasado la vida en la mar. No muy alto, pero fuerte. Hablaba despacio, como pensando todo lo que iba a decir.

Creo que le caí bien a Sotero. Hablamos mucho. Aunque a veces era un poco difícil. Su español era limitado, y mi euskera también (mucho más limitado aún), así que había cosas que intentaba explicarme en un español con un fuerte acento vasco, y cuando no le salía me lo decía en vascuence, y yo trataba de traducir su euskara vizcaíno "local" a mi escaso euskara "académico" batua, a ver si conseguía entenderlo. Pero nos arreglábamos bien. Ese hombre me dejó fuerte huella y muchos recuerdos.

El plan era cenar pronto (por lo menos yo), dormir (¡si podía!) y levantarse a las 3:30 para salir a por atunes. Nos levantamos (yo ya estaba despierto, sin despertador, como me pasaba cuando iba a pescar al río), desayunamos, nos despedimos, cogí mi petate, un par de bocadillos de jamón y queso (muy importantes) y nos fuimos al rompeolas. Allí, un grupo de patrones, supongo, examinaban el mar y debatían en euskera. Supuse que discutían a ver si se salía o no. Desde hacía un par de días, la mar se había levantado, en un pequeño maretón de esos que se levantan en verano en el Cantábrico, cuando entra el NW y levanta la mar y llega la mar de fondo. De repente, se disolvió la asamblea.Yo no entendía apenas lo que decían. Sólo veía caras de preocupación y concentración. Sotero me dijo "Vamos a la mar". ¡¡¡Bieen!!! se me escapó. Él sonrió. "Ya tienes ganas, o ¿qué?" Ni te imaginas...

Por supuesto, por si alguien moderno está leyendo ésto, aclarar que entonces no había Windgurú, ni Windfinder, ni Euskalmet, ni bueno, previsión de la Meteo española sí habría, pero no salía en la tele y no había internet... Así que se hacía lo que los "viejos" decidían, según vieran la mar.

Sotero era dueño y patrón de una merlucera de 9 metros, más o menos. En su tiempo, había tenido hasta tres marineros, pero la cosa iba a menos, sobre todo la costera de merluza y besugo, y en ese momento sólo le acompañaba uno. Nos encontramos con él y fuimos a la embarcación. Era de noche cerrada. Encendió el motor diesel y salimos. La merlucera tenía una cabina mini, que en realidad estaba más destinada a resguardar el motor y unos pocos mandos que las personas. Tenía un francobordo seguro, y una proa muy lanzada y alta, para pasar la ola. Casi todo era cubierta, descubierta, valga la paradoja. En la parte anterior tenía un camarote-bodega al que se accedía desde proa por un tambucho. Detrás del motor tenía una bodega con hielo para la pesca. La embarcación se dirigía desde la popa, con una potente caña. Casco de desplazamiento, redondo y pesado. De madera. La típica embarcación cantábrica. Lenta, pero dura y segura.

Por supuesto, no llevaba ni VHF (yo no la ví, al menos, y seguro que no se encendió), ni radiobalizas, ni GPS, ni corredera, ni había móviles, ni... Sólo arte y saber marinero, muchas capas de salitre y una relación de amor-odio con el mar, seguramente.

Salimos del amarre. En popa íbamos Sotero y yo. El me iba explicando cosas de la mar, de las estrellas, Goizeko Izarra (la "estrella de la mañana", el lucero del alba, creo, el planeta Venus) y más que no me acuerdo. Cuando salimos de la protección del rompeolas y empezamos a atravesar las olas que venían del Nw, empecé a sentir algo dentro de mí, como si una nueva vida hubiera surgido en mi estómago, como si una extraña marea se elevara en mi interior... Sotero me sugirió que me fuera al camarote de proa a dormir un rato, a ver si me sentía mejor.

Abrí el tambucho, cerré y bajé las escaleras. Era un espacio pequeño pero muy bien aprovechado, con 4 o 5 literas que más parecían nichos para difuntos que otra cosa. Y un fuerte olor a gasóleo. Alguna fuga del depósito que seguramente estaba en algún pañol en proa... o mal aislado el compartimento motor. Recuerdo que me llegué a tumbar en el camastro, más cómodo de lo que parecía desde fuera, pero lo que me quedé sin saber es si era cómodo estar allí más de 2 minutos. Con la marea estomacal, se había levantado una potente mar de fondo en mi estómago. Subí a toda leche, tiempo justo para llegar hasta la borda más cercana.

Por el rabillo del ojo vi la cara de disgusto del marinero. No me había dirigido la palabra. A Sotero apenas dos o tres. Cuando acabó su faena en el desatraque, se colocó en una bancada en la amura de Br y no se movió ni volvió a decir nada. Sotero me dijo: "Si quieres, volvemos, estamos «serca»". Me lo dijo en voz baja, con un gesto de contrariedad a duras penas disimulado, de quien sabe que eso es una faena mayor de lo que quiere dejar ver. Vi que el marinero avinagraba su cara. Seguramente me consideraba un "niño mono" que iba a pasarlo chupi. En cambio para él, esa salida era su jornal y la de su familia, si la tenía. Lo entendía, y para intuir lo que había detrás de aquellas palabras y aquella situación, no me hacía falta ver sus caras y además no estaba dispuesto a perderme eso ni aunque me muriera. Le dije que no, pero que no me volviera a pedir que bajara al camarote, prefería morirme al aire libre.

Sotero me dijo entonces que sacara el bocadillo de jamón York y queso. Le dije que lo último que me apetecía era comer algo. Y él me dijo "si no comes algo, no te pasará mareo". "Tienes que comer, aunque eches, no importa, ¡tú come!". Sabias palabras. Una hora, creo, más tarde y un bocata y medio más tarde, mi cuerpo empezaba a estar a son de mar.

Cuando me vio mejor me dijo "Coge la «lema» (el timón)". Otra vez vi al marinero con cara de querer asesinarme. Decididamente, yo era el niño mimado del patrón. "¿Y qué hago?" "Tú lleva así, todo derecho". Le seguí con la mirada medio perdida, todavía un poquito mareado, hasta que le vi que se iba a la parte media , junto a la minicabina, se desabrochaba los pantalones impermeables, y otros dos pantalones que llevaba por debajo, y asomaba su trasero por encima del carel. No, tampoco había WC, ni marino ni químico, ni tanque de KKs ni cosas de esas. Cada vez que leo cosas de esas, los vertidos y todo eso, me acuerdo de Sotero sentado encima del carel, agarrado a la minicabina del barco. Retiré la vista rápidamente, por pudor ajeno sobre todo, y me concentré en la caña y llevarlo más o menos derecho. No sé si lo haría bien, pero Sotero me dijo que sí. De todas formas, la ola había bajado mucho al entrar mar adentro.

El sol estaba más o menos alto y el mar tranquilo. No sabría decir cuánto tiempo había pasado desde la salida. No recuerdo haber llevado reloj. Tampoco no haberlo llevado. Sí recuerdo que en ningún momento miré ni pregunté la hora. Vivía el momento, y ese momento a veces era muy corto... La costa se adivinaba más que veía. Le pregunté a Sotero dónde estábamos. "¿Ves eso?". Le dije que sí, aunque no estaba seguro de lo que tenía que mirar. "Cabo Peñas. Un poco más para allá y rumbo Norte media hora o así y luego al Oeste a pescar". Supongo que eso era navegación de estima...

Aquella salida para mí fue la leche. Impresionaba la sensación de una inmensidad azul oscura y de soledad que te rodea. Vimos algún que otro atunero, pero muy pocos barcos y muy lejos. Lo primero que aprendí es que un barco en puerto es grande. Pero allí adentro, todos somos pequeños frente a la mar...

No se veía vida en superficie. No vimos cetáceos de ningún tipo. Pero debajo sí había vida. Vi lo que creí que eran mantas, peces enormes, aplanados y de una silueta más o menos romboidal, más anchos que la manga de la embarcación, de claros colores. Era impresionante como contra su cuerpo más o menos claro el azul oscuro hasta entonces del mar explotaba en una enormidad de matices azulados brillantes.. Más tarde, oí un estruendo en popa "¿Qué ha sido eso?" "Un «pes» espada grande. A «veses» saltan". Vi una mancha rojiza: "Son chicharros. Antes sí había. Pasabas horas igual atravesando chicharros. Hoy pocos hay".

Pero los aparejos (4 aparejos de mano, armados con "malutas", colgando de unos grandes carretes de mano) no se movían. Los dos pescadores estaban preocupados. Yo iba de fantástica excursión, pero ellos estaban tristes. Estaban allí para ganar el jornal, y si no pescaban nada, además de no ganar, Sotero perdería dinero.

Al de un rato uno de los sedales cobró vida "Ssshhhh". "Tú «lema» (timón) y quieto ahí, ya te digo yo". El marinero empezó a recoger los sedales que no habían tocado, mientras que Sotero se puso a toda velocidad una especie de dedil hecho con un trozo de una cubierta de bicicleta y echó mano al aparejo que se iba. Unos cuantos minutos, muchos, pasaron hasta que se empezó a ver el pez. "Es un «simarrón», pero es pequeño". Era un atún rojo (al atún rojo en euskera en Bizkaia se le llama así, «zimarroia», cimarrón; en euskara, su nombre "oficial" es «hegalaburra»). Saqué un par de fotos sin molestar (no, no había ni móviles ni cámaras digitales, así que no se sabía cómo saldrían) y al final lo ganchearon y adentro. No, no era grande. Era un joven, con sus marcas transversales rojizas, y pesaría unos 6-8 kilos. Algunos minutos más tarde, cayó otro similar y se volvió a repetir la historia.

Creo que serían sobre las 11 o 12 de la mañana. La verdad es que no tenía un percepción muy cierta del sitio ni de la hora en que vivía. Y no me acordaba, hacía horas, de mi estómago.

Pasó un gran rato. "Ya tenían que estar picando", me decía Sotero con cara preocupada. Dos atunes rojos pequeños no era mucho para un día de pesca. Y además, en aquellos años no había japoneses recorriendo el planeta en avión comprando atunes y así como el bonito era apreciado y fácil de vender en conserveras o al público, el atún rojo no se apreciaba mucho. Mejor que nada, pero...

"Vamos a comer". Yo comí lo que me quedaba de bocata de jamón y queso. Sotero me ofreció parte de su comida, pero no tenía hambre. Flotaba en un estado mezcla de excitación, calma, estar pasándolo da buten, inexplicable. Me ofreció la bota de vino. Le dije que no, muchas gracias. Algo dentro de mí me decía que mejor aguantar sin beber nada...

De repente, el vientó arrancó y arreció. NW. Toda la mañana había estado muy calmado. El mar empezaba a ondularse. Las primeras ondulaciones dieron paso a olas cada vez mayores, muy redondas y tendidas, pero cada vez más grandes. Sotero escudriñó hacia el Oeste y murmuró que para lo que se había hecho, mejor ir a casa, y puso proa al ESE.

Al de un rato, las olas eran bastante grandes. Por lo que recuerdo podían ser de 2 metros ¿o algo más?, no rompientes pero ya no eran tan largas. El marinero parecía un poco preocupado y malhumorado, pero seguía sin decir nada desde que habíamos salido de Bermeo. Sospechaba que no había salida de buena gana, y yo seguía sin gustarle...

Sotero me dijo "Toma la «lema» (timón), vas a aprender hoy". Vi que el marinero se volvía de repente y le miraba con furia y estuvo a punto de decir algo. Las olas entraban de popa, y nos levantaban como si fuera un pequeño "balansé". La primera no recuerdo cómo la tomé, pero hasta yo tuve la sensación de que metí la pata. El me dijo que tranquilo, que todo hay que aprender y me explicó un poco como tomarlas y allí empezamos a subir las olas (más bien nos subían ellas) y a surfearlas pendiente abajo. La embarcación aguantaba y dominaba la situación y no transmitía ninguna sensación de peligro, aunque el mar no estaba fácil. Aún parecía más pequeña que a la mañana... No lo haría muy mal, porque el marinero se relajó y volvió a poner la mirada en proa y se olvidó de mi. Yo me lo pasaba chupi. De vez en cuando, le preguntaba a ver qué tal y Sotero me decía que "«ederto» (muy bien)".

Tuvimos ese mar unas horas, supongo, no sé cuánto. Pero estaba disfrutando. El me dijo que si quería dejar la caña. Yo le pregunté a ver si lo estaba haciendo mal y él me dijo que no, pero por si me cansaba o aburría... ¿¿Aburrirme?? Me lo estaba pasando como un enano. La única pena que tenía era que sabía que esa pesca, justo valdría para pagar el gasoil...

A la altura de Matxitxako, creo recordar, cogió Sotero la caña. Entramos a puerto ligeramente pasadas las 17:30 (por el reloj que no recuerdo si estaba en la iglesia o en el antiguo casino, pero sí recuerdo haber visto la hora). Todos aliviados, sobre todo el marinero. Muy cansados. La vuelta había sido una buena tunda. Pero yo muy contento. Feliz. Enormemente feliz. Aunque se mezclaba con esa sensación triste de la poca pesca, no por mí, sino por ellos. Pero también aprendí que el mar es duro, y todos los días, sí o sí, tener que salir, es duro. Tiene mucho mérito lo que hacen nuestros «arrantzales» y gente de mar...

En el puerto estaban mis padres. Mi madre con cara de preocupación (conociéndola tuvo que pasarlo muy mal, el mar la aterraba). Sotero les dijo algo de "muy bien, es un hombre", o algo así, pero no recuerdo mucho. Sólo recuerdo que flotaba sobre el muelle... Durante mucho rato...