Soy un Somo 20 ¿y tú?

Hay muy poca información sobre los veleros Somo en la red.
Si conoces algo sobre los Somo en general y los 20 en particular o tienes datos (datos de astillero, diseños, planos, prospectos, artículos, fotos) y los deseas compartir, contacta conmigo.
(Tienes mi dirección de correo en Mi perfil)
Aquí tienes los datos, planos y demás que he recolectado hasta ahora:
https://sites.google.com/site/hoopersomo/archivos
Mostrando entradas con la etiqueta legislación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta legislación. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de enero de 2009

Vuelta a la txalaparta o rebelión en las ondas

¿Cómo? ¿Que a ver qué chapa os vamos a soltar hoy? ¡Ah! ¿Que qué es eso de la txalaparta? Bueno es un instrumento musical tradicional vasco. En este vídeo la podéis ver en acción:




Pues me refiero a las buenas ideas y adelantos que se convierten, al final en una tortura, y que, como la cosa siga así, tendremos que renunciar a ellas y volver a la txalaparta o herramientas similares como medio de comunicación.

A esos aparatajes cada vez más frecuentes en nuestras embarcaciones, y desgraciadamente por imperativo legal.

¿Por qué desgraciadamente? Porque por la legislación que los acompaña o impone, y en buena medida por la lectura que se hace de ella, se convierten en una gran fuente de conflictos, desorientaciones y torturas económicas y más para los patrones de recreo.

Pongamos el caso de las radios VHF con DSC (queda más "alegre" y psicodélico en español, LSD).




  • ¿Qué es eso?, pregunta el profano.

  • Pues, le explicas, es una radio (emisor-receptor) VHF, que sirve para comunicarse con otras embarcaciones, con estaciones costeras, para dar avisos de importancia para la navegación, para contactar con el puerto al que vas a llegar, para oír avisos importantes o partes meteorólogicos o estado del mar, para no sentirte solo...

  • ¡Vaya! Parece interesante...

  • Y no sólo eso. Eso ya lo tenían. Pero lo nuevo, es que le metes un número de identificación, le conectas el GPS (que es un aparato que da la situación, coordenadas del sitio donde estás) y si tienes un problema grave, aprietas un botón y la radio empieza a emitir un mensaje especial que dice cómo se llama tu barco y dónde estás, y pueden venir a salvarte mucho más rápido y mejor.

  • Hombre, eso ya es la leche. Pues menudo inventazo.

Y en eso estaremos todos de acuerdo.


Peeero. Poner un aparato de estos en tu barco, supone que la radio vieja que tenías ya no te vale, pasta €, que tienes que pedir un proyecto de instalación por un instalador autorizado, para conectar un aparato, cosa que está al alcance de cualquier "manitas" y más cuando estás cambiando la vieja radio por la nueva, proyecto que te van a cobrar, pasta €, tienes que pagar unas tasas y hacer trámites para que te den unos números especiales, pasta €, y para más inri, según dónde tengas inscrito tu barco, puede que el viejo GPS que venias utilizando, que funciona como un reloj, y que si lo conectas a un Pc con internet te puedes ver casi en el Google, no te vale, y tienes que adquirir uno "homologado" que vale un pastón. pasta € y papeleo y vueltas.

Y con las portátiles, lo mismo.


Se supone que se autorizan en zona 5 para sustituir a las fijas, y hacer la instalación más sencilla... y resulta que según dónde tengas inscrito el barco, puede suponer que tengas que pagar un pastón, porque tienen que ser especiales (según el Sistema mundial de socorro y seguridad marítimos SMSSM, alias SOLAS) y no valen los "normalitos" de ciento y pico euros, que en otras capitanías sí se admiten, o incluso te pueden exigir un proyecto de instalación...

Y ¿por qué todo esto?

Pues porque todo esto se recoge en el Real Decreto 1185/2006 de 16 de octubre, por el que se aprueba el Reglamento por el que se regulan las radiocomunicaciones marítimas a bordo de los buques civiles españoles, reglamento en el que se han juntado disposiciones al respecto que lo mismo valen, o no, a una lancha neumática, un velerito, una pequeña embarcación de pesca, un mercante medio o un gran gasero. Y así no se pueden hacer bien las cosas.

Así, en ese Reglamento, se disponen cosas que son muy difíciles, o caras, de llevar a cabo en una embarcación de recreo media o pequeña, y también en pequeños pesqueros, que hay embarcaciones dedicadas a la pesca realmente pequeñas... Porque se disponen sin dejar claro si son sólo para grandes embarcaciones, pequeñas sólo o para todas. Y así nos encontramos con el Capítulo I, en el que se recogen un montón de cosas sin aclarar si nos son de aplicación o no, a las embarcaciones de recreo.

Y me decía un amigo ¿sería iluso exigir a la Dirección General de la Marina Mercante que disponga de forma clara e inequívoca qué tienen que aplicar y qué no las embarcaciones de recreo de ese reglamento?

Yo no sólo creo que no sea iluso, sino que la propia Dirección General de la Marina Mercante o el mismo Ministerio de Fomento, debiera, si no modificar el reglamento, sí sacar una instrucción, al menos, en el que se indicara de forma clara y expresa qué artículos y puntos de los mismos son de aplicación a las embarcaciones de recreo, que fuera de obligado cumplimiento para todas las Capitanías y no quedar al albur de quien esté interpretando, como buenamente pueda, una legislación que ha querido sistematizar, pero que no lo ha conseguido, y que está redactada pensando en grandes barcos.

Y si no os lo creéis, echadle un vistazo al artículo 26 (Fuentes de energía), hablando de que Todos los equipos radioeléctricos deberán alimentarse de la fuente principal o de emergencia del buque a través de un convertidor de corriente alterna a corriente contínua de 24 V...

Y este tema está causando desorientación, agravios comparativos, inquietud, desembolsos importantes...

No debiera ser tan complicado. Sólo es necesario un poco de sentido común.
Y aprovechar los inventazos. Porque, para una embarcación de recreo, una VHF fija con DSC de 200 euros acompañada de cualquier GPS, aunque sea de mano, con tal de que se pueda conectar (protocolo NMEA) va a servir.

viernes, 16 de enero de 2009

¿Seguridad a bordo? ¿Para cuántos?


Estos días han coincidido dos discusiones en la Taberna del Puerto: “Amistad o legalidad, ¿qué es lo primero?” y “Más tripulantes a bordo que los permitidos”.

Son muy interesantes. Y tratan de un situación, que a veces nos ocurren a los patrones. Exceso de tripulación. Te surge un compromiso: “Sí hombre, veniros a dar una vuelta en el barco” Y cuando tú esperas dos personas, aparecen 4. Superas el número de pasajeros permitidos. Y sólo hay chalecos para los tripulantes permitidos. Ídem cuando aprovechan para traerse los sobrinitos que nunca han montado, y tú ya jubilaste los chalecos de niños, que los tuyos ya han dejado de serlo...

¿Qué hacer? ¿Qué harías tú?

El sentido común, tu súper ego te dice que no hay duda: i lo tienes despachado para 4 y tienes 4 chalecos, el resto no puede subir. Alguien se queda en puerto. Y el patrón no va a ser...

Pero tu lado hippy, que todos lo tenemos más o menos, te dice “Sí hombre, sí. Todos pa’dentro. ¿Qué va a pasar? Tranki tronko...”

Y es que nunca pasa nada. Hasta que pasa. De acuerdo que las condiciones del viento, mar, edades o experiencia de los invitados van a influir mucho, y que lo normal es que no pase nada. Pero los accidentes se llaman así porque no se programan. Siempre ocurren cuando no se esperaba, de repente. ¿Y entonces? Responsabilidades civiles o incluso penales, el seguro no se hace cargo, mal rollo para siempre. “Vale. ¿Y si dejas al sobrante en el puerto y ocurre el accidente de todas formas?” Pues habrás hecho lo que había que hacer, y como patrón no podrán imputarte nada por ello.

Ahora, la realidad es que muchas veces, se sale. “Va si es un paseíto...”. ¿O no?

Lo que me he podido dar cuenta, es que en un velero, al menos en el nuestro, estas situaciones se complican. Nuestro barco está habilitado para 5 personas. Cuando se navega a motor o con poco viento y rumbo “fijo”, pueden viajar las cinco con relativa comodidad: la bañera es grande y sobre todo si se va a motor, tienes aprovechables las bandas y sobre todo la proa. Ahora, si se va a vela con un poco de zurra o dando bordadas, la cosa cambia: con las escotas del Génova para allá y para acá, la bañera se hace un poco caos, pese a ser amplia (“Estos cacharros están llenos de cuerdas....” :-)). En ese caso, 3 tripulantes pueden empezar a molestarse, salvo que estén en la cabina o se sienten en la bancada de popa...

Algunos enlaces sobre seguridad:

martes, 13 de enero de 2009

ANAVRE - Asociación de Navegantes de Recreo

Las aguas se agitan. Han perdido la quietud y la serenidad en la dársena del puerto. Una fuerza ha nacido desde su seno, una energía que ha empezado a inquietar las aguas y a hacer temblar los fundamentos de la náutica de recreo...

Se trata de la ANAVRE - Asociación de Navegantes de Recreo. "¡Bah! Una más", dirá alguno. Creo que no. Esta vez no. La ANAVRE ha venido para quedarse. Esperemos que sea para bien.







Su lema es "A vela o a motor... navegar no tiene por qué ser un lujo". La náutica de recreo está un poco harta de que, supuestamente a causa de una más que razonable seguridad en la navegación y cumplimiento de protocolos internacionales, una afición deba desenvolverse (¿o debiéramos decir desembolsarse?) como si de una actividad profesional y de caracter suntuario,e esto es, lujosa, fuera.

Requisitos más propios de embarcaciones profesionales de alto tonelaje (que encima luego se rompen y montan las que montan, por falta de un control efectivo) que de una pequeña embarcación de recreo, requisitos difícilmente cumplibles y a veces incluso exageradamente caros, en aras de una seguridad, que debe ser algo a cumplir razonablemente, no una excusa para dificultar una actividad lúdica, saludable y sostenible.

Creo que podemos empezar a ver un poco más de esperanza. Esperanza que no la pongo sólo en la ANAVRE, sino también en tantas otras asociaciones que ven como poco a poco siguen cayendo gotas que colman el vaso. Juntos se pueden pedir cosas. Justas y razonables, nada más.

La ANAVRE está en proceso de formación. Poco menos de un mes "cocinándose" en la Taberna del Puerto, han hecho un proyecto que cuenta con unos 300 asociados, aún sin ver la luz, ya que está en proceso constituyente, empujados por un equipo que ha tomado la labor con ganas, que ha creido en un proyecto que puede salir y que tiene su sitio y al que deseamos todos lo mejor. No para competir. Sí para conseguir, en sinergia con otros, lo que todos sentimos dentro:

Navegar es una afición y un derecho saludable, no un lujo.

Visita la web de la ANAVRE